La Educación No Formal: Antecedentes. La Enseñanza del Adulto. Teorías del Aprendizaje que las sustentan
Trilla, J. (1996) sostiene que la
educación no formal se refiere a todas aquellas actividades que están fuera del
contexto escolar y que pretende el desarrollo de competencias intelectuales y
morales de los individuos. Por otra parte, Trilla (1998), afirma que la
educación no formal, comprende un conjunto de procesos, medios e instituciones
específicas que han sido diseñados en función de objetivos específicos de
formación e instrucción y que no están dirigidos al otorgamiento de grados
específicos del sistema educativo formal.
En este mismo orden de ideas, podemos
señalar el trabajo presentado por
Camors, J. (2006), en el que señala que el término de “educación no formal”
surgió en el año 1967, en el marco de la Conferencia Internacional sobre la
crisis mundial de la Educación, cuando P. Coombs, Director del Instituto
Internacional de Planteamiento de la Educación de la UNESCO, planteó la
necesidad de crear y desarrollar medios educativos paralelos a los contextos
tradicionales educativos, es desde ese entonces que este término se formaliza
como educación “informal” o “no formal”, esto sentaría las bases para dar lugar
al amplio esquema de la educación no regulada o “no formal” que existía al
margen de los sistemas oficiales y que tenían una presencia significativa. Es
finalmente el año 1974 cuando Coombs y Ahmed, logran formalizar y establecer
esta distinción conceptual entre la educación formal, no formal, e informal,
así mismo, es a través de esta Comisión en sus diversas convocatorias a lo
largo de estas décadas, que este concepto ha tenido un amplio alcance en cuanto
a los procesos reflexivos educativos de los contextos no formales y su
incidencia en el desarrollo de las sociedades y sus individuos.
De acuerdo con Camors, J. (2006), en
nuestro Continente, se han desarrollado diversos programas y actividades para
la formación de adultos o jóvenes excluidos del sistema formal como una
alternativa que ha contribuido a la disminución del analfabetismo, así como al
fortalecimiento de instituciones o programas de instituciones no
gubernamentales que procuran la inserción laboral o el mejoramiento
profesional. Esta oferta se ha incrementado de forma continua, siendo en la
actualidad una de las mejores alternativas en el proceso de la formación
permanente, en el que cada día aumenta la oferta en los diversos sectores de
interés tecnológico, turístico y de servicios.
La
Enseñanza del adulto
Para Jiménez et al (2009), la educación
de adultos responde a una serie de factores y realidades contenidas en el
ámbito social y psicológico. Así mismo, Jiménez et al (2009), aseguran que la
edad adulta es una etapa estrechamente ligada a factores de índole
bio-psicosocial y a concepciones que se
aplican de acuerdo a la propia realidad del entorno social en el que se
enmarcan, que incluye aspectos jurídicos y culturales, por lo que, el concepto
de adultez no puede ser homologado bajo un único concepto universal.
Estos autores, definen etimológicamente
la adultez como una etapa de la vida en la que prevalecen la estabilidad, la
promoción de cambios permanentes, el equilibrio laboral, social, sentimental y
emocional que define al adulto como un ser que se mantiene en un constante
crecimiento en el que el aprendizaje es una constante a lo largo de toda su
vida, brindando así el fortalecimiento de la personalidad auto-definida y
auto-dirigida. En este sentido, la educación en la edad adulta, contempla una serie
de aspectos específicos que hacen del hecho educativo una forma que se adapta a
sus propias necesidades y prioridades culturales, sociales y educativas.
En este sentido, Ramírez, L.; y Ramírez,
A. (2010), reafirman que en el proceso que envuelve la educación de adultos,
confluyen aspectos de índole pedagógico y social así como aspectos de orden
socioeconómico y político que tienen como objetivo la promoción de los valores
humanos, la cultura y la identidad. Por tanto concebir la educación de adultos
solo como un programa de alfabetización o de formación de oficios, es negar el
abanico de posibilidades que este modelo implica “educación para la vida”,
educación enmarcada en un mundo globalizado que se reinventa y se mantiene en
constante movimiento con individuos con necesidades personales y objetivos
específicos, que apuntan hacia la búsqueda constante del mejoramiento social,
educativo y formativo que este tipo de
educación le ofrece.
Teorías
del Aprendizaje que sustentan la Educación de Adultos
El uso y la instrumentación de las
teorías del aprendizaje en la educación de adultos, debe prever aspectos de
orden social y cultural en el que se desarrolla el individuo.
Para Arzale, J. (1995), en América
Latina, los investigadores señalan la importancia de considerar los aspectos de
orden social, cultural, económico y políticos de cada entidad para el diseño
apropiado de los programas y estrategias de la enseñanza de la educación de
adultos. Además, señala que la educación de adultos en algunos casos no permite
la aplicación de estas teorías o parámetros, ya que depende de forma exclusiva
de cada región y de las políticas públicas que regulan esta materia. Así mismo,
estas condiciones se ven estrechamente ligadas a los niveles educativos y de
pobreza que trasciende a otros aspectos y problemas de orden social y cultural.
Sin embargo, Arzale, J. (1995), indica que el investigador debe distinguir
dentro de la oferta de paradigmas o teorías de la educación, cuál se aproxima
dentro de este engranaje para que ocurra el proceso educativo de un individuo
con necesidades sociales e individuales en el proceso de su crecimiento
académico, económico, social y personal.
Finalmente, este autor señala que en el
caso de la educación de adultos en los contextos no formales, más importante
que preguntamos sobre qué métodos didácticos podríamos utilizar, si es posible
que exista uno o más, sería establecer aquellos que resulten de mayor utilidad y
que conjuntamente con las teorías del aprendizaje podamos, combinar y construir
“herramientas” de trabajo adecuadas y de mayor provecho para la educación
acorde con las exigencias y necesidades del adulto en formación.
Referencias
Arzate Salgado, Jorge G. Educación De Adultos Teorías De Enseñanza
Aprendizaje: un acercamiento desde la sociología del conocimiento.
Convergencia. Revista de Ciencias Sociales.
UAEM, núm. 8/9, 1995, pp. 67-80. Disponible en:
Camors, J. Educación No Formal.
Fundamentos para una Política Educativa. Ministerio de Educación y Cultura.
Dirección de Educación. UNEVOC. 2006. Montevideo Uruguay. Disponible en:
Jiménez Frías, Rosario; Lancho
Prudenciano, Julio; Sanz Bachiller, Juan Carlos; Sanz Fernández, Florentino. Educación de personas adultas en el
marco del aprendizaje a lo largo de la vida. UNED. 2009.
Disponible en
Ramírez, Liberio Victorino; Víctor
Ramírez, Ana Cecilia. Educación para
adultos en el siglo XXI: Análisis del modelo de educación para la vida y el
trabajo en México ¿avances o retrocesos? Tiempo
de Educar, vol. 11, núm. 21, enero-junio, 2010, pp. 59-78. Universidad
Autónoma del Estado de México Toluca, México. Disponible en https://www.redalyc.org/pdf/311/31116163004.pdf
Trilla, J. La educación fuera de la
escuela. Ámbitos no formales y educación social. Ariel, Barcelona, 1996.
Comentarios
Publicar un comentario